miércoles, 9 de julio de 2014

Pinjás y Eliahu


Rab.Yerahmiel Barylka.

Reflexiones del rabino Yerahmiel

Parashat Pinjás 



".A. le dijo a Moshé: «Pinjás, hijo de Eleazar e hijo del cohen Aarón, ha hecho que mi ira se aparte de los hijos de Israel, pues ha actuado con el mismo celo que yo habría tenido por mi honor. Por eso no destruí a los hijos de Israel con el furor de mi celo. Dile, pues, a Pinjás que yo le concedo mi pacto de paz, por medio del cual él y sus descendientes gozarán de un sacerdocio eterno, ya que defendió celosamente mi honor e hizo expiación por los israelitas.» El hombre que fue atravesado junto con la madianita se llamaba Zimri hijo de Salu, y era jefe de una familia de la tribu de Shimón" (Ver Bemidbar 25:7-15).

"Y allí se metió en una cueva, donde pasó la noche. Y vino a él palabra de .A., el cual le dijo: ¿Qué haces aquí, Eliahu? El respondió: He sentido un vivo celo por .A. D-os de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han destruido tus altares, y a tus profetas mataron a espada; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida. Él le dijo: Sal fuera, y ponte en el monte delante de .A. Y he aquí .A. que pasaba, y un grande y poderoso viento rompía los montes, y quebraba las peñas delante de .A.; pero .A. no estaba en el viento. Y tras el viento un terremoto; pero .A. no estaba en el terremoto. Y tras el terremoto un fuego; pero .A. no estaba en el fuego. Y tras el fuego una voz apacible y delicada". (I Melajim 19:9-12)
En una de mis clases de Torá uno de los participantes relató esta historia: "Se cuenta acerca de uno de los Tzadikim que cuando era joven decidió lograr resolver los problemas del mundo judío y cumplir con el concepto de Tikún Olam, siguiéndolo textualmente. Diez años después, redujo su objetivo a sólo su Polonia natal. No tardó más de diez años para llegar a la conclusión que había fracasado por lo que repararía sólo la situación espiritual de los judíos de su poblado. Y un decenio posterior, llegó a la determinación que iba a comenzar a subsanar los errores de su comunidad. Antes de morir, llamó a sus alumnos y les dijo que lamentaba haber iniciado obras gigantescas e imposibles y que casi no le quedaba tiempo para componerse a sí mismo, que ése debió haber sido desde un principio su máximo objetivo".
Vivimos una época en la que demasiadas personas presumen de ser como Pinjás de nuestra parashá y desean resolver los problemas de todo el pueblo de Israel dedicándose sistemáticamente a destacar los errores y las fallas de los judíos con la intención, sincera en la mayoría de los casos, de componerlos.
Sus acciones a veces llegan a individuos que por su influencia revisan sus actos y mejoran su actitud hacia la vida, llegando a obtener una existencia plena de judaísmo en lugar del vacío en el que se encontraban previamente. Pero, esos pretendidos Pinjás, adulterados, no se detienen en pequeñeces y sus prédicas destruyen familias, separan hermanos, y alejan a muchos de sus comunidades, cansados de oír sus amenazas de ser quemados por las llamas que existen en sus mentes.
Regresemos por un instante a los antecedentes de Pinjás. Leví, va acompañado por su hermano Shimón, a cobrar la afrenta que había sufrido su hermana Dina y matan a toda la gente de Shjem, siendo escarmentados por Iaakov, su padre, nuestro patriarca: "¡Malditas sean la violencia de su enojo y la crueldad de su furor! Los dispersaré en el país de Iaakov, los desparramaré en la tierra de Israel" (Bereshit 49:7).
Iaakov no acepta esos celos fanáticos de sus hijos. No pueden continuar juntos, deben ser separados. Shimón será absorbido por la tribu de Iehudá. Los descendientes de Leví permanecerán en el servicio divino, pero separados del resto de las tribus.
En el pecado del becerro de oro, vuelve a presentarse la violencia de los hijos de Leví. Cuando Moshé convoca a quienes están con D-os para que se dirijan a él, (en Shemot 32:26), leemos "y se unieron a él todos los hijos de Leví" que ese día mataron cerca de 3.000 personas.
Y en nuestra parashá, otro descendiente de Leví, Pinjás hijo de Eleazar el cohen, mata. Y el Shulján Aruj, Oraj Jaim, 128-35, establece la halajá según la cual "Un cohen que hubiera matado a una persona, aun involuntariamente, no podrá bendecir al pueblo aunque se hubiera arrepentido", obviamente conociendo el contenido de nuestra parashá, deseoso de darnos una lección perpetua, a partir de la norma.
Shimón defendió en Bereshit el honor de su familia, pero cuando reaparece en nuestra parashá, lo hace en un papel más que deplorable. En el tema del becerro, cuando el celo era por una causa ideológica, Shimón no figura. En Shemot 32: 27 leemos: "Entonces les dijo Moshé: «.A., D-os de Israel, ordena lo siguiente: "Cíñase cada uno la espada y recorra todo el campamento de un extremo al otro, y mate al que se le ponga enfrente, sea hermano, amigo o vecino".
Allí, cuando se debe actuar sobreponiéndose a los intereses más cercanos de la familia, Shimón, el celoso, no está presente. Esa causa no es la suya.
En nuestra parashá de manera excepcional, Pinjás descendiente de Leví, logra con su sinceridad y con su devoción auténtica, ser reconocido y premiado, pese a que D-os no desea el crimen.
Para comprender hasta donde el caso de Pinjás es excepcional, y que D-os no se satisface con los resentidos que más de una vez confunden la causa divina con la causa personal, aun cuando tengan un pretexto real, hablaremos brevemente del profeta Eliahu.
Eliahu, cuya historia tan ligada a la de Pinjás y a quien se considera ser su continuación, no logra con sus celos, el mismo reconocimiento que Pinjás. Hay en él, una de las más preciadas personalidades del pueblo judío, algo incompleto que es rechazado. D-os no desea oír sus quejas acerca del incumplimiento de las normas de los hijos de su pueblo. Mientras que Pinjás recibe las garantías que sus hijos continuarán con el servicio divino, Eliahu recibe la orden de nombrar a Elisha en su lugar. D-os deseaba contener su ira contra el pueblo de Israel, y allí Eliahu, impaciente, que debía pedir misericordia para los hijos de Abraham, de Itzjak y de Iaakov, no lo hizo.
Allí acusó. Allí fracasó en su misión. Maimónides determina los marcos de la profecía con estas palabras: "Que será enviado a alguna de las naciones del mundo, o a las personas de la ciudad, o del reino, para conducirles y para avisarles qué les sucederá o para evitar las malas acciones que estuvieran cometiendo".
En otras palabras, la función del profeta es la de reparar las acciones incorrectas amonestándoles si fuera necesario, pero nunca acusarles ante D-os, o pedir que sean castigados. Y cuando D-os le plantea a Eliahu: "¿Qué haces aquí, Eliahu?", y él respondió: 'He sentido un vivo celo por .A. D-os de los ejércitos; porque los hijos de Israel han abandonado tu pacto, han tumbado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo he quedado, y me buscaron para quitarme la vida. .A. le dijo: Ve, vuélvete por tu camino, por el desierto de Damasco; y llegarás, y ungirás a Jazael por rey de Aram. A Iehú hijo de Nimshi ungirás por rey sobre Israel; y a Elisha hijo de Shafat, de Abel-Mejola, ungirás para que sea profeta en tu lugar" (I Melajim 19: 9-16).
Shimón y Leví unidos frente a Shjem, no se encuentran frente al becerro de oro y se enfrentan sangrientamente en nuestra parashá. Pinjás y Eliahu unidos más que nadie en el espíritu, se separan ante D-os cuando éste último acusa a los hijos de Israel por haber abandonado el pacto. Uno es premiado con paz eterna, el otro destituido de su función.
Son como en el relato del tzadik. Pero, en este caso, Shimón se queda con lo que no pudo obtener casi al principio de su camino porque sus intenciones eran egoístas, Eliahu llega casi hasta el final del proceso interior, pero falla cuando por exceso de celo, critica ante D-os a su pueblo. Sólo Pinjás sale victorioso de la difícil prueba porque logra enmendarse a sí mismo en celo por D-os, poniendo sus intereses de lado. No actúa por resentimiento por algo que le hicieron. No busca reconocimiento. Al contrario, pone en peligro su propia vida por su ideal. Y..., no nos engañemos, en nuestro tiempo, nadie puede hacerse pasar por Eliahu, hasta que llegue el verdadero, para anunciar la Redención, ni por Pinjás, que con su acción pueda salvar al pueblo aún a costa de una acción intrínsecamente reprobada. D-os quiere otra cosa de sus líderes y de sus maestros, y prefiere darles la oportunidad de enmendarse y poder perdonarles, antes que oír acusaciones contra Sus hijos o las amenazas de las maldiciones y las calamidades contra ellos.
Fue suficiente con un Pinjás, el único que aparece en nuestra parashá. 

Shabat Shalom,  

Rab. Yerahmiel Barylka