miércoles, 11 de diciembre de 2013

La dimensión profética de Yaakov Avinu




Lectura de la Torá para Shabat, 11 de Tevet de 5774

Sábado, 14 de diciembre de 2013

Parashat Vaijhi


Bereshit 47:28-50:26



Haftará: I Reyes 2:1-12


 

La parashat de esta semana pone fin al primer libro de la Torá, Bereshit (Génesis), en la que se relata los últimos momentos de nuestro tercer patriarca Yaakov, quien reúne a sus hijos para despedirse de cada uno de ellos con una bendición y una conversación, y la interpretación profética de los acontecimientos que sobrevendrán a sus descendientes, lo que el pueblo de Israel habrá de vivir. Sin embargo, esta parashat no tiene en su  comienzo el espacio en blanco correspondiente, como todas las parashot, sino que está cerrada, como si ocultara su inicio, según comenta el rabí Mordejai Babor.
Por su parte, Rashí se pregunta por qué el inicio de esta porción de la Torá aparece oculto y cerrado y responde que al fallecer Yaakov Avinu se comenzó a cerrar la visión y el sentir de los hebreos en Egipto, o sea, que comenzaron a cerrárseles las puertas, a limitarse sus derechos y libertades, y se cernió sobre ellos la esclavitud. “Y vivió Yaakov 17 años”. El valor numérico de la palabra Vaijhi suma 34 (ו'ח'=6+10+8+10), indicando que los años que el Patriarca Yaakov realmente vivió (con Yosef)  fueron 34. Los primeros 17 que estuvo junto a su dilecto hijo hasta que desapareció y los últimos 17 con él en Egipto.
“Y se acercaron los días de Israel a su fin” (29). No se refiere a la vida de Yaakov, sino al fin de sus días, para indicarnos que la vida trasciende más allá de este mundo.

“Luego Yaakov llamó a sus hijos y dijo:-reúnanse y les revelaré lo que sucederá al final de los días-“.
“Con revelación-escribe el rabino Baruj Garzón-, el brillante comentario de Rashí da una interpretación según  la cual Yaakov intentó revelar el futuro a sus hijos, pero se tornó cerrado. El Zohar, un gran trabajo místico que da una interpretación esotérica y existencial de la Torá, explica esta afirmación como sigue: “…en realidad, lo que ocurrirá al final de los días representa simplemente el exilio de nuestro pueblo y su retorno a la Tierra de Israel, donde comenzará, para toda la humanidad, una era de justicia social y paz universal”. Esta revelación debería ser anunciada de una manera más abierta, de modo que el pueblo de Israel no perdiera la fe y la esperanza, ni siquiera en medio de la oscuridad de la diáspora, de modo que pudiera vivir con la seguridad de un final feliz, después de todas las tribulaciones y los horribles sufrimientos. Al mismo tiempo fue anunciado en forma oculta, para alentar la indispensable participación de la raza humana en la perfección de la creación, y en el final de la historia. Aquí no estamos tratando simplemente con una visión que uno debe percibir, ni con una idea que uno debe entender, ni siquiera con una ideología a la que uno debe adherir”.
Agrega rabí Baruj Garzón que “una redención desde el exilio hacia Israel será un resultado de todas estas acciones positivas (mitzvot), de las palabras sinceras y de los pensamientos que somos capaces de desarrollar individualmente, aquí y ahora”.
“Es claro que el triunfo de la justicia y la paz en la Época Mesiánica no fue revelado en detalle, de modo que sea simplemente un concepto intelectual, algo actuado en nuestra vida cotidiana. No sólo lo conseguiremos con una actitud de espera, no simplemente rezando, sino con el coraje y el valor de un  individuo resuelto, en la vida diaria, a ser capaz de construir, silenciosa y discretamente una unión de justicia y de paz”.
Por otro lado, valga este apunte a este sucinto comentario, para señalar un aspecto esencial al final de la parashat. “…Los recordará y redimirá D-s a ustedes…”. (24 y 25) y Yosef les entrega a sus hermanos antes de morir las palabras clave que deberán recordar para identificar al futuro enviado de D-s que los sacará de Egipto. Algo más de dos siglos después, D-s envía  Moshé y le dice: -Ve y reúnelos y diles; D-s de nuestros padres dice: Los He recordado y voy a redimirlos a ustedes. Ellos te entenderán y obedecerán-”.

Fuentes consultadas:
Rabinos Baruj Garzón (Centro Educativo Sefaradi de Jerusalem, Israel) y Mordejai Babor.