jueves, 26 de febrero de 2015

"Quien enseña Torá es como si eleva la luminaria del Tabernáculo"

Rav Yerahmiel Barylka*



Esta reflexión está dedicada:A nuestro maestro Moshé al cumplirse  (el 7 de Adar) un nuevo aniversario de su fallecimiento. A ese gran hombre que era tartamudo, pero que dijo tanto. Que rechazó la vida palaciega para unirse a sus hermanos que sufrían. A quien le ofrecieron el poder y lo declinó.  A los soldados de Israel cuya sepultura es desconocida, a un año de habernos reunido con la presencia del gran rabino Shlomó M. Amar, a recordarles.A todos los miembros de la Jevrá Kadishá, la sagrada congregación, que rinde el último honor a los fallecidos y cuya bendita labor, homenajeamos hoy (ayer,yom jamishi, 7 de Adar).

Nuestra parashá comienza con las palabras: “Y tú mandarás a los hijos de Israel que te traigan aceite puro de olivas, molido, para la luminaria, para hacer arder continuamente las lámparas”. El rabino Shimshon Refael Hirsch, dice que este texto puede extenderse a los educadores. “Laalot Ner”- textualmente- hacer subir la luminaria, lleva a que la Guemará en Shabat 21 nos enseñe: “hasta que la flama suba por sí misma”. De aquí aprendemos que quien enseña Torá,  es como si personalmente eleva la luminaria del Tabernáculo. Pero, al mismo tiempo, que su Torá deba ascender por sí misma, sin que dependa de él, como lo fueran las enseñanzas del gran Moshé Rabenu.

El formador no es la eterna fuente del conocimiento. Quizás lo haya sido al inicio del camino del educando. Pero a partir de allí, el aprendiz debe encender su propia luz del discernimiento y de la agudeza, su juicio y su razón. Cuando la llama y el pábilo se unen producen colores bellísimos. Como cuando los alumnos y los maestros se ensamblan en un diálogo, para que el discípulo pueda seguir iluminando con su propia luz, lejos del dogmatismo.
Que .A. nos ilumine a los adultos para transmitir la llama que portarán los jóvenes en el Santuario y en la vida, convirtiendo la cotidianidad en su Tabernáculo. Y a los jóvenes para que no teman tomar la luz que reciben y elevarla hasta las máximas alturas del conocimiento.
Desde allí nos iluminarán para seguir estudiando la Torá con más ahínco y profundidad.
Shabat Shalom.

*Harav Yerahmiel Barylka, Sinagoga Rambam. Madrid.